Bura

Autora: Paola (19 años, Perú)

Realmente no sé cuándo inicié con este hábito. Tengo solo un recuerdo descontextualizado al respecto: estaba en el supermercado con mi madre cuando de pronto distinguí entre el mechón de pelo que me caía del hombro, uno que era bastante mas claro que los otros, casi blanco. Desde aquel día empecé a verme el pelo con frecuencia, lo observaba minuciosamente y poco a poco comencé a tocarlo y a llevármelo a la boca. Al principio, solo me los pasaba por entre los dientes como tratando de enderezarlos o estirarlos, de ahí que siempre seleccionara aquellos que eran más gruesos o más oscuros para realizar la operación. Yo tengo el pelo muy fino y por eso me era fácil encontrar los adecuados; sin embargo, por esa misma razón, muchos de ellos se arrancaban, incluso cuando al principio no buscaba eso. Claro que posteriormente lo empecé a hacer de forma deliberada, llegando a separar sus raíces para comérmelas.

Recién ahora es que decido hacer algo por desterrar esto. A lo mejor antes, aunque consciente de mi conducta, no llegaba a identificarla claramente como problemática por el hecho de que ya era algo habitual para mí; por lo general uno no se pregunta el porqué de lo que ya se le hizo una costumbre, solo continúas actuando de la misma manera casi mecánicamente, ya que al final es eso o la incómoda posición de quien está frente a algo que debe encarar; no obstante, ahora por fin asumo aquello que me ha dominado ya por varios años y tengo toda la intención de ponerle freno.

Si bien en mi caso la cuestión solo fue notoria al principio, pienso que entre 10 o 12 años, porque actualmente no tengo zonas calvas en la cabeza, no he de esperar a que la situación se agudice para hacérselo saber a mis padres y acudir a algún especialista, pues si es que no me representa un grave problema estético al momento, no se debe de ningún modo a que realice este indeseable hábito con poca frecuencia, ya que sucede todo lo contrario, sino a que soy cuidadosa de no arrancármelos completamente o de comer solo las puntas o de estirarlos únicamente sin tirar.

Un factor muy importante para llegar a esta determinación fue el haber encontrado este tipo de páginas en la red y llegar a enterarme a través de ellas de los aspectos que rodean a este terrible padecimiento, los mismos sobre los cuales desconocía y que ahora que logro entenderlos un poco más me dan ese impulso que a lo mejor requería para ser verdaderamente consciente del daño que me esta ocasionando el mal.

Bura (19 años, estudiante,  Perú)

 

paola_toronahu@hotmail.com